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Enfrentarse al cáncer

Los padres

Cuando recibimos el diagnóstico de cáncer en un hijo rápidamente a nuestra cabeza acuden todas las ideas y creencias que tenemos sobre la enfermedad, lo que hemos oído o leído y las experiencias cercanas de otras personas que han tenido la enfermedad. También viene casi de forma inmediata la asociación con la muerte, y la idea de que algo muy grave está ocurriendo. Por suerte, el porcentaje de curaciones en los niños es muy elevado, en torno al 80% de los casos, y en la mayoría de ellos es posible la vuelta a una vida normal con sus compañeros, tras unos meses de tratamiento.

Emociones iniciales

Enfrentarse a un diagnóstico de cáncer en un hijo es una experiencia muy estresante y dolorosa. Las reacciones más comunes son la negación de la realidad, ira, culpa, tristeza, miedo, confusión… Sabed que estos sentimientos, miedos y preocupaciones son normales, y en ocasiones pueden ser un camino para enfrentarse con la necesaria aceptación ante una situación que nadie ha deseado.

Si os sentís excesivamente tristes, ansiosos, angustiados o desanimados, o si estos síntomas persisten en el tiempo, consultad con el psicólogo de AFANION.

¿Hemos hecho algo mal?

Una de las reacciones inmediatas es la incredulidad. No podéis entender cómo es posible que a vuestro hijo le ocurra algo así y os preguntáis ¿qué hemos hecho mal?, ¿cómo no nos hemos dado cuenta? Es importante que desechéis estas ideas. La enfermedad no es culpa de nadie y por supuesto no lo es vuestra. Debéis saber que la enfermedad generalmente en sus inicios suele tener una sintomatología que es difícil de detectar y muchas veces fácilmente atribuibles a afecciones pasajeras y sin importancia.

Vosotros no habéis podido hacer nada para evitar la enfermedad de vuestro hijo. Lo importante es concentrar las energías en el presente y en poner los mejores medios para luchar contra la enfermedad.

Debéis conocer

A veces, y generalmente debido a la ansiedad y al temor por lo que os vayan a decir, podéis encontraros con cierta dificultad para retener la información médica. Es recomendable, una vez pasado el impacto inicial, recibir del equipo médico que atiende a vuestro hijo una información lo más completa posible, sobre todo aquello que necesitéis saber para ayudar a su curación.

Si no entendéis la información, pedid que os la repitan y os expliquen aquellos conceptos que no os queden claros, ya que el lenguaje médico es a menudo desconocido o vago para nosotros.

En ocasiones la falta de respuestas llegará a irritarnos y enfadarnos con los médicos, pero debemos comprender que ellos no pueden darnos la certeza que deseamos en el momento que queremos y que es necesario un tiempo para observar la evolución del niño y su respuesta al tratamiento, ya que cada caso es distinto.

Las dudas sobre los médicos y el tratamiento forman parte de las reacciones normales de los padres, pero confiemos en los profesionales, ellos saben lo que hacer.

¿Qué podemos hacer?

  • Daos tiempo
  • Ocupad vuestro tiempo durante las hospitalizaciones


Otras recomendaciones para llevarlo mejor

  • Buscad apoyos familiares
  • Expresad sentimientos
  • Hablad de cosas ajenas a la enfermedad
  • Descansad
  • Disfrutad de lo positivo
  • Mantened la actividad cotidiana